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ÓRGANOS EN PAZ, LA TRANSFORMACIÓN EMPIEZA ADENTRO! Corazón … la euforia desmesurada


Cierra los ojos unos instantes, respira un poco más lento y profundo y céntrate en el latido de tu corazón; si no lo percibes tan claramente respira más lento y ve enfocando tu atención. Sonido, eco, pulsación, algún movimiento en el pecho, en la yema de los dedos o en cualquier otra parte del cuerpo. Observa y siente su intensidad, frecuencia, impulso, calor. Conéctate con lo que te genera. Cuando te encuentres desconectado de ti mismo, vuelve a tu corazón! símbolo y centro del amor incondicional y personal, de la cordialidad y de la sabiduría interna.


Este órgano es una bomba aspirante y compresora, motor de la circulación sanguínea. Se contrae (literalmente se siente cuando está roto) y se expande cuando está alegre. La sangre es el fluido vital que se hace cargo de todo ese sentir y lo distribuye por el cuerpo llevando también oxígeno, por lo cual es el vehículo transportador de amor y vida.


Asociado al timo y por ende al sistema inmunitario; los sentimientos positivos y de afecto le fortalecen y le ayudan a estar más capacitado para combatir infecciones, al igual que los sentimientos negativos le deprimen. Desde el afecto, la alegría y la ternura hasta la aflicción, la pérdida y el miedo; el punto medio: la compasión, ya que si no la hay puede haber hostilidad y rechazo.


El estrés, la presión y la competitividad aceleran su ritmo. También alegrías exacerbadas que pueden llevar a la euforia y generar un ataque cardíaco. Aminora tu marcha y mira lo que es verdaderamente importante para ti: si estás prestando demasiada atención a asuntos materiales y externos, si estás escuchando tus sentimientos, si le estás dedicando atención a lo que te suscita amor.


Entrar en tu frecuencia cardíaca genera paz y armonía, un corazón abierto que muestra si te falta algo, si no hay brillo, si no te sientes feliz; vuelves allí para reconectarte y escucharle, así tomas decisiones correctas, te entra nuevamente el aire, porque la mente aconseja pero es el corazón quien decide. Pregúntate: ¿qué necesitarías para sentirte bien?, ¿qué te emociona? …préstale atención, porque ese sentir es lo que te pone en movimiento.


Deja que tu corazón decida: vive armónico, alegre y amante. Tomarse la vida muy a pecho es exigirse en demasía, olvidarse de las necesidades propias y querer desbordarse para ser aceptado y amado por los demás. Que lo que se haga por los otros sea por placer y gusto, no para buscar aprobación; el amor no es una transacción. Ser coherente con lo que se siente es no traicionarse.


El mensaje es ÁMATE A TI MISMO!, Escribe diez elogios sobre ti y ponlos en un lugar en donde los estés viendo permanentemente, respíralos, medítalos, dánzalos, hónralos, agradécelos, sonríelos… así reestableces el contacto con tu corazón y reactivas la fuerza amorosa que hay en ti.